El ser humano construye y destruye usando como medida universal la suya propia.
Levanta o derriba edificios, habilita espacios, interviene en la naturaleza y amolda todo su entorno para que albergue su infinita presencia, todo a nuestro alrededor ha sido ideado para ser habitado, transitado, modificado y marcado por las personas, concebido para la contínua presencia del hombre.
Cuando las personas desaparecen de su entorno, del paisaje o de cualquier espacio habitado, este adquiere una extrañeza que le viene impuesta por la ausencia de quién debería ocuparlo, una condición de vacío que no le corresponde por definición, pero la ausencia humana, temporal o definitiva, nunca es total, siempre queda un rastro, una huella invisible pero sensible.
Estas fotografías hablan sobre esa presencia imborrable, sobre el rastro humano y sobre lo perturbador de su falta, ya sea definitiva o sólo momentanea, sobre la huella indeleble del gran constructor y eterno destructor.
 
Human being builds and destroys using as universal measure his own.
Man rises or knocks down buildings, enables spaces, intervenes in nature and adapts its surroundings to hostel his infinite presence, everything around us has been designed to be lived, transited, changed and marked by people, designed for continuous presence of man. When people disappear from their environment, landscape or any living space, this acquires a strangeness that is imposed by the absence of who should occupy it, a vacuum condition that does not belong by definition, but the human absence, temporary or permanent, is never complete, there is always a trace, a trace invisible but sensitive.
These photographs speak about that indelible presence, about the human scent and about how disturbing is its lack, either permanently or only momentary, about the lasting impression of the great builder and eternal destroyer.