Hace un tiempo, en un pueblo manchego, se inauguró un gran almacén para venta de productos baratos de origen oriental, el local fue pintado en su totalidad de color rosa intenso.
A la vez que se pintaron las paredes de ese color tan extraño en una zona como La Mancha, se rehabilitaron los aparcamientos, las altísimas farolas, los rótulos gigantescos y se inauguró el nuevo negocio que apenas contó con clientes y en poco tiempo cerró.
Tiempo después el edificio, antes de ser comprado y convertido en un gimnasio, mostró un deterioro que destacaba su decadencia y su falta de sentido, sentí que necesitaba tomar fotografías que mostraran la enorme extrañeza de aquél edificio pintado de rosa y abandonado a su suerte. En mis fotografías intento jugar con volúmenes y masas de color para destacar su tristeza rosa, la sensación de decadencia y desolación que transmitía.
Espero haberlo conseguido.
 
A while ago, in a village in La Mancha, a large warehouse was opened for sale of cheap products of oriental origin, the place was painted in its entirety of an intense pink color.
At the same time that the walls of that strange color were painted in an area like La Mancha, the parking lots, the high streetlamps, the gigantic signs were rehabilitated and the new business was opened, which never had clients and in a short time closed.
Time after the building, before being bought and converted into a gym, showed a deterioration that highlighted its decline and lack of meaning, I felt I needed to take photographs that showed the enormous strangeness of that building painted pink and left to its fate. In my photographs I try to play with volumes and color shpaes to show her pink sadness, the sensation of decay and desolation that she transmitted.
I hope I have achieved it.